Dulces para la Comunión de Candela

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Hola a todos, la semana pasada estuve muy cocinitas preparando la comunión de mi sobrina Candela, me gustaría haber publicado alguna entrada más pero fue imposible.

La comunión fue todo un éxito.  Prepare Cupcakes con una buttercream de algodón de azúcar, mis Cake Pops recubiertos de Candy Melts en rosa y verde, Macarons y Galletas con Glaseado todo adornado con etiquetas que realizó mi hermana Paz, tenía que predominar el rosa y verde a juego con los manteles de La Guinda de tu Fiesta que pusieron la guinda a la Comunión de Candela, esta empresa Valenciana de alquiler de manteles que con gusto y elegancia preparan bodas, bautizos, comuniones y eventos y trabajan para toda España. Para la mesa de dulces mi hermana Rosa eligió un mantel de raya inglesa y para las mesas unos manteles de hortensias y como veis en las fotos quedó espectacular.

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¿Cómo eran las Paellas antes?.- 1ª Parte

Seguimos con el libro de mi padre Eduardo Alonso, en este caso la primera parte de como eran las Paellas antes. Me gustaría que aquí en Valencia hubiera un Museo de la Paella como lo hay del arroz sería muy interesante  y que más nuestro que la paella para hacerle un Museo.

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Foto: Paella actual

¿Cómo eran las paellas antes?

Las paellas han evolucionado en el tiempo de varias formas:

Primera en su estructura.

Segunda en algunos  condimentos.

Tercera en el número de paellas que una familia ó un grupo en fiestas realizaba a lo largo del año.

Cuarto en la cantidad de calderos o paellas que las familias o grupos tenían a su disposición.

Formas de las paellas: Sobre 1850 las paellas no tenían la estructura actual. Eran las clásicas sartenes con un rabo o mango largo. Sus bordes y paredes eran más altos que las de la actualidad. Según aumentaban el número de comensales, el peso de la paella aumentaba, de tal forma que al separar las sartenes del fuego los mangos de estas, se doblarían cayendo todo el guiso al suelo.

Imagínate una paella para veinte o treinta personas separada del calor con un solo mango, y con el peso que esto supone: el arroz, agua absorbida por este y demás ingredientes, así como el peso de la propia paella, que en aquella época las hacían a mano con martillo, siendo el grosor de la chapa de mayor espesor que las actuales, pudiendo llegar a pesar  entre veinte a treinta kilos, con todos los ingrediente una vez condimentada.

Además,  el enorme mango que llevaban estas sartenes hacían incómoda la realización de la paella, ya que el paellero al ir rodando en la condimentación más de una vez la tiraría al suelo, con el consiguiente disgusto de los comensales, ya que toda su fiesta dependía de aquel maravilloso guiso.

Por eso la evolución en la que se rebajarían los bordes, y se aumentaría el radio de la paella, para que la capa de arroz no tuviera excesivo grosor y como era un arroz seco al aumentar el radio se aumentaba la superficie de evaporación.

A continuación se colocaría en la parte opuesta del mango largo un asa similar a las actuales, para poderla sacar con comodidad sin correr el riesgo de tirarla por los suelos.

El último paso sería sustituir el  gigantesco mango por un asa similar a la anterior. Toda esta evolución debió de realizarse en un escaso ó corto espacio de tiempo,  ya que en aquella época estaban “els llanterners” personas que arreglaban sartenes perforadas por el uso, cazuelas metálicas etc, que poseían una gran habilidad en estos menesteres. Este oficio es otro de los que el desarrollo lo hizo desaparecer, junto con otros muchos como el foguerer, el cafetero, el terrero, el torroner, el velluter y tantos otros que formaban parte de la vida cotidiana de los valencianos.

Pascual Pérez y Rodríguez  periodista valenciano y escritor, en su descripción de la paella dice en un artículo suyo sobre los valencianos en el año 1859“ a fin que el hervor de la paella vaya remitiendo paulatinamente, sin separarla del hogar, le quita fuego y cuando lo cree oportuno asiéndola del mango colosal, la coloca en el suelo sobre una hoja de col ó berza, sin duda para impedir que el enfriamiento superior reaccione sobre la capa inferior, todavía muy caliente, y tueste el fondo de la sartén, que en nuestro dialecto se llama : “socarrarse el arrós”

Cerveza Nispra

cerveza nispra

Nispra, de Frutaltea, la primera cerveza de níspero.
Nispra está hecha con los mejores nísperos y los mejores ingredientes cerveceros, por artesanos y con los métodos más naturales.

Esta cerveza hecha a base de nísperos, tan típicos de la zona de la Marina Baja en Alicante. Se trata de una cerveza natural sin filtrar ni pasteurizar, hecha con Malta de cebada, lúpulo en flor, agua, levadura y níspero tiene un grado alcohólico del 5%. De color ámbar  y con sabor afrutado como es natural. Es una manera de degustar nísperos en cualquier momento del año, concebida desde la Cooperativa Agrícola de Altea, buscando salidas para una fruta cuya comercialización en fresco está condicionada por la estacionalidad a los meses de mayo y junio.

Para los que nos gusta la cerveza siempre queremos probar sabores diferentes, sabrosa y con cuerpo, refrescante y cremosa, mediterránea. Perfecta para los días calurosos del verano.

Por internet te puedes hacer con esta cerveza. Yo he tenido la suerte de poderla degustar gracias a Jesus García maitre de eventos y a Silvia Álvarez del Hotel Mediterráneo de Benidorm. Aprovecho para recomendar este fantástico hotel, en el que además de lo cómodo de sus habitaciones se come de maravilla con una gran variedad de platos en su buffet, aún me acuerdo del gazpacho andaluz y de sus arroces, que probé el verano pasado, así que gracias por hacerme llegar estas cervezas.

Libro de la Paella: Historia

Seguimos con el libro de la Paella que escribió mi padre, la historia de la Paella.
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Este libro lo escribí porque considero que la paella valenciana es para la mayoría de los valencianos algo más que una simple receta de confección de un plato culinario regional, como los miles de ellos que hay en todo el mundo.

Solo pido que este libro sirva para aportar algo más al mundo de la paella valenciana. Si estoy equivocado en algo que me sepan perdonar de la misma forma que yo sepa aceptar sus críticas. De España muchos extranjeros conocen la paella, como punto de referencia de nuestro país.

Para muchos valencianos la paella es una historia, es una tradición, es un rito, es una cultura, es parte de nuestras vidas, son momentos vividos felizmente, la paella es una excusa para estar un rato con los seres queridos. Los valencianos  la condimentaban según como funcionara sus recursos, influenciados por la sequía, heladas, pedriscos y todas las adversidades climáticas que afectaban a sus cultivos y por tanto a sus ingresos que repercutían sobre otros sectores de la economía, afectando también a estos en la disponibilidad económica mayor ó menor para poder celebrar fiestas.

El valenciano con la paella vuelve al juego del fuego, vuelve a querer dominar esta fuerza de la naturaleza, vuelve a avivarlo, a disminuir su fuerza, en resumen a dirigirlo, y someterlo. Las paellas, las hogueras de San Juan, las Fallas, los castillos de fuegos artificiales, las disparás, en multitud de poblaciones de Castellón, Valencia, Alicante todo es un juego de combinaciones en los cuales introducimos en el mismo saco el tiempo, el fuego, el arte. Todo es control de fuegos y tiempos. Tenemos obsesión por controlar estos dos parámetros de la vida. Una dispará juega con los tiempos, el fuego adobado con ese olor a pólvora. El increscendo del sonido en tiempos determinados. Un desacompasamiento en los ritmos daría al traste con el festejo. El corazón de los espectadores, va acelerándose al compás que vamos acercándonos a la apoteosis final de los fuegos, esta aceleración no es solo debida a la intensidad de las vibraciones  de los petardos, sino como si apareciera un hilo invisible que nos recordará personas que vibraron con nosotros y ahora no están. El olor a pólvora, las tonalidades de colores todo va excitando nuestros recuerdos y nuestros sentidos.

Nuestra afición a la música es algo que llevamos en los genes. También es un juego de tiempos y sonidos. Desde Orihuela a Vinaroz es raro el pueblo que no posea una banda de música. Pueblos que sus niños aprenden antes solfeo que a escribir correctamente. De niño me comentaban que en los campos de LIRIA, ciudad a unos pocos kilómetros al norte de  Valencia, en su huerta cuando los labradores  se sentaban a descansar después de varias horas de durísimo trabajo, ya que en aquella época se trabajaba de sol a sol, desenfundaban sus  clarinetes, oboes, trompetas y comenzaban a ensayar partituras complicadísimas de música clásica, ya que no tenían otro momento para ensayar .

Los valencianos también tenemos otra afición que nos hace más próximos en nuestros gustos. Es la afición por la cerámica por els “taulellets policromados”  y forjados al fuego. Volvemos otra vez al juego de combinaciones de colores y fuego que adobados con el tiempo necesario para la cocción conseguimos les “rajoletes”  del siglo dieciocho valenciano cargados de colores. Els “alfardons” del gótico valenciano las cerámicas doradas de Paterna y Manises, maravillosas cerámicas de Onda (Castellón) del Conde Aranda, Rivesalves etc.

Tenemos también marcado a fuego en nuestro código genético la cultura del arroz y girando alrededor de esta cultura está la paella, plato universal por excelencia. Plato que encabeza la lista de recetas gastronómica. Podría citar personajes famosos nacionales e internacionales cuyo plato favorito es nuestro plato regional. De nuestro país en muchos lugares del mundo solo conocen nuestro plato típico la paella, y la mayoría  de los que la admiran, todavía no saben lo que es la paella, porque no la han probado lo que es una buena paella valenciana. Ya lo decía hace ciento cincuenta años, a mediados del siglo XlX, Pascual Pérez y Rodríguez en el libro Los Valencianos pintados por sí mismos, decía: “Para los que una vez la han probado es un recuerdo agradable y hermoso; para los que solo la conocen de oídas, un ensueño, una ilusión dorada y una particularidad singulariza y aísla la paella de todo el sistema culinario y gastronómico”

La regata La Route des Princes y la promoción de nuestros productos agoalimentarios

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la route des princes

Esta semana ha comenzado en Valencia la primera edición de la regata de multicascos La Route des Princes, es un gran espectáculo deportivo que saldrá de Valencia el domingo 9 de junio en la que se pretende conjugar lo deportivo y promover el intercambio entre las distintas culturas regionales de Europa,  dar a conocer la riqueza agrícola de todas las regiones por las que pasa La Route des Princes y nuestra gastronomía.

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Durante el sábado 8 de junio 30 establecimientos de Valencia ofrecerán degustaciones a los asistentes que podrán adquirir tickets por siete euros válidos para tres degustaciones.

Así toda esta semana hasta el domingo por las tardes, tendrán lugar actividades como show cookings realizadas por tres profesores de C d T como Juan Carlos Galbis, Evaristo Miralles y Rafa Blasco.

El domingo  impartirán de 10 a 14 clases magistrales  tres grandes chefs de la Comunidad Valenciana con Estrellas Michelín como Ricard Camarena , Kiko Moya del restaurante L’Escaleta y Bernd Knöller del Riff que elaborarán deliciosas recetas.

También contará con un mercado de alimentación y foros gastronómicos en los que se darán a conocer los productos de nuestra Comunidad La Route des Princes será el escaparate de una auténtica fiesta europea de los oficios del mar y de la tierra, en el que además se podrán degustar dichos productos.

Se impartirá una ponencia sobre cocina macrobiótica a cargo de Patricia Restrepo, un foro sobre el proyecto “2013 Año Internacional de la Paella”, foro de la uva de Vinalopó, una cata de vinos valencianos, degustación de horchata, aceites y pan artesano.

Además el domingo 9 de junio Galbis cocinará una paella gigante que podrán degustar gratuitamente 2000 comensales.

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Foto: Huerto Urbano

zumos ecológicos

Foto: Degustación Zumo Ecológico

La etapa de la Route des Princes también irá acompañada de distintas actividades lúdicas para los mas pequeños hacer barcos, plantar hortalizas en el huerto urbano, hacer máscaras o degustar zumos ecólogicos recién licuados.

Un plan la mar de apetecible no os lo perdáis.